Hay un momento del día en Avándaro que vale la pena planear: el atardecer. El sol baja detrás de los pinos antes que en otras zonas de Valle de Bravo, las sombras se alargan sobre el camino y el bosque cambia de color en cuestión de minutos. Primero dorado, después rosa, después gris. Es la hora natural para dejar el día atrás y sentarse a cenar.

Dos horas, dos formas de venir

En Beto's Pizza abrimos a la una de la tarde y servimos cocina italiana hasta las nueve de la noche. Dentro de ese rango hay dos formas de venir:

  • Las primeras horas, entre la una y las cuatro, son para quien quiere comer con luz. La comida tardía, sin prisa, con el sol todavía alto entre los pinos.
  • Las últimas horas, entre las seis y las nueve, son para quien viene a cerrar el día. La cena en el momento en que el bosque baja la intensidad.

Las dos funcionan, pero el atardecer es la favorita de los clientes habituales. Se reserva más, se llena primero, y deja una experiencia distinta a la comida del mediodía. Hay algo en la luz suave del bosque al final del día que cambia incluso el sabor de los platos.

La carta de siempre

La carta es la misma a cualquier hora. Carta corta, hecha en casa, servida sin prisa:

  • Pizza al horno tradicional con masa fermentada la noche anterior.
  • Alcachofa al horno, en sus tres versiones.
  • Pasta a la parmesana con rueda en mesa.
  • Risotto con alcachofa.
  • Lasaña, ravioles, ensaladas.
  • Vino de la carta corta.

La receta se mantiene entre el almuerzo y la cena, y se mantiene entre temporadas. Es la receta que lleva 51 años funcionando en Beto's Pizza, y la que la gente busca cuando regresa a Avándaro.

Cómo reservar

Si vienes a cenar al atardecer, reserva con anticipación. Las mesas con mejor vista al jardín se acomodan mejor con tiempo, y el restaurante se llena cuando empieza a oscurecer. Una llamada al teléfono del restaurante un par de días antes es suficiente, especialmente para fines de semana largos o temporada alta.

Te esperamos los jueves, viernes, sábado y domingo. De una de la tarde a nueve de la noche, en Avándaro.