La alcachofa es una verdura difícil. Tiene hojas duras por fuera y un corazón delicado por dentro. Si se cocina mal, queda fibrosa, amarga o aguada. Si se cocina bien, se vuelve mantequilla. Y la diferencia entre una cosa y la otra es casi siempre el método.

En Beto's Pizza la cocinamos en el horno. El calor envuelve la flor entera, las hojas exteriores se ablandan despacio y el corazón se confita en su propio jugo. Cuando llega a la mesa, las hojas se desprenden con la mano, una por una, y el queso fundido se queda agarrado a cada una. El corazón se reserva para el final, que es donde está la mejor parte.

Las tres versiones en la carta

La cocina italiana tiene muchas formas de tratar la alcachofa, y a lo largo de los años hemos quedado con tres que funcionan especialmente bien en este horno:

  • Alcachofa a los tres quesos: la versión más equilibrada, donde cada queso aporta una textura distinta.
  • Alcachofa a la leña: sabor ahumado, un grado más de intensidad, para los días fríos en Avándaro.
  • Risotto de alcachofa: el corazón picado se mezcla con el arroz cremoso y se sirve en plato hondo.

Las tres salen del mismo horno que lleva décadas trabajando con el mismo método. Y las tres dependen de algo que no se ve: la alcachofa entera, fresca, sin atajos.

Lo que dicen los clientes habituales

Más de una reseña en estos años ha dicho lo mismo: "vinimos por la pizza, volvimos por la alcachofa". Tiene sentido. La pizza es lo que el nombre del lugar promete, y se cumple. La alcachofa es lo que la cocina sabe hacer mejor que casi cualquier otro restaurante en Valle de Bravo, y es lo que hace que la gente regrese fin de semana tras fin de semana.

Si vienes por primera vez a Beto's Pizza, pide al menos una alcachofa para compartir antes de la pizza. Vas a entender por qué es la especialidad de la casa.

Reserva por teléfono si vienes con grupo.